Los Animales con Peste

Hace mucho tiempo sobrevino al reino animal una espantosa peste que, poco a poco, fue diezmando a miles de bestias en bosques, valles y collados. En vista de esta alarmante situación, el león, en extremo preocupado, preguntó a un mono de barbas blancas la causa de la terrible calamidad. — Esta peste es un castigo

Fabulas de la Fontaine

Fabulas de la Fontaine es un nuevo apartado online de fábulas que presenta UnaFabulaCorta.COM. Hasta ahora hemos resaltado a las Fábulas de Esopo que, debido a su brevedad, sin duda, sigue siendo plausible para inculcar una enseñanza moral a las gentes de hoy. No obstante, dejar de lado la otra colección de fábulas de la

Martincho al Finalizar el Juicio

Martincho debió de ser un hombre realmente feo tanto es así que, en cierta ocasión, compareció ante le juez de su pueblo y, éste, antes de emitir la sentencia final, mirándole fijamente a Martincho, dijo: – ¡Miren! Señores de la sala, ¡miren! Toda la sala guardó silencio a la espera de lo que finalmente iba

El Pobre y las Abichuelas

Un hombre que acumuló riquezas cayó en extrema pobreza. En su desesperación, gemía: – ¡Ay de mi! ¡Después de ser tan rico, tener que alimentarme con estas amargas abichuelas! Con los ojos anegados por las lágrimas daba cuenta de las leguminosas, arrojando las cáscaras al suelo. Mientras seguía de camino, sintió que álguien le seguía.

Diógenes y el Calvo

Diógenes, paseando, se dió de cara con un calvo, quien le increpó: – ¡Fíjate bien por dónde caminas, viejo cegatón! El filósofo, repuso: – No tuve intención de hacerle ningún daño, disculpe, usted. Más el calvo le soltó este improperio: – ¡Quédate como eres, ciego vejete! ¿Acaso quieres darme lecciones de buenos modales? ¡A la

La Zorra y el Lobo

Una zorra tuvo la mala suerte de caer en un pozo y, al ver que se ahogaba, dio gritos pidiendo auxilio. En tan apremiante situación, un lobo que pasaba por allí se apresuró curiosamente para ver lo que acontecía. Entonces la zorra dijo: – ¡Eh, señor lobo! alárgueme una mano para salir de este peligro.

El Perro de Presa y Otros Canes

Un granjero adiestraba a un enorme perro para pelear con los osos y leones que depredaban su ganado. Llegado el día de hacer frente a las fieras, la cadena que sujetaba el mastín se arrancó y el animal salió disparado por las calles. Los perros de la vecindad, al verlo pasar como una saeta, le

El León y la Liebre

En el corazón de la floresta vivía un pacífico y risueño león que, en sus momentos de solaz, jugaba con una liebre, amiga de su confianza. Con frecuencia se contaban sus congojas. Entre cuento y cuento, la liebre preguntó: – ¿Es cierto que, cuando un gallo arma un bullicio, ustedes huyen despavoridos? El león asintió

Zeus y el Zorro

Desde el momento de su creación, el zorro fue dotado de astucia y habilidad. Zeus, al considerar esas cualidades, dijo: – Este zorro será un excelente administrador y lo haré rey de los animales. Para probar la innata estirpe del taimado, el amo del Olimpo hizo caer cerca del nuevo monarca un escarabajo. El zorro

El Asno y la Lengua Dura

Un asno caminaba por áridos cerros bajo los sofocantes rayos del Sol. A pocos pasos se encontró con una mata de tunas. Un zorro, que deambulaba por el mismo lugar, se le aproximó, entablándose la siguiente conversación: – A fe mía, buscas comida –inició el zorro. – Y tú, ¿no haces lo mismo? Creo que

El Adivino

Cerca de la ciudad de Delfos vivía un hombre cuya fama de adivino se había extendido por la comarca. – Una hermosa doncella aspira a ser tu consorte y la fortuna te sonreirá gratamente –decía a unos. – Hay gente que codicia tus bienes. Debes tener cuidado –decía a otros. En eso, alguien se le

La Corneja y el Cuervo

Según la creencia de antaño se dice que el cuervo es un ave que anuncia la buena ventura o la desgracia de los viajeros. Una corneja celosa, conocedora de aquellos atributos particulares, pensó: – ¿Qué de particular tiene el cuervo para que para merecer tanta atención de los hombres? Yo también podría predecir el futuro

La Perra de Parto

Una perra preñada, no teniendo dónde alumbrar a sus críos, suplicó a una compañera: —  Mira el estado en que me encuentro… Por favor, déjame ocupar su alcoba. La compañera contestó: — Es tuya mi casa, hasta cuando lo necesites. Pasado unos días, la dueña fue a visitarle diciendo: — Vengo por la vivienda. Yo

Los Conejos

Un hombre vivía dedicado a la caza de conejos. Una mañana, de espléndido sol, se dirigió al bosque para iniciar otro día de labor. Dijo para sí: – Por aquí suelen aparecer los conejos. Me ocultaré en espera de que se asomen. Se movieron las matas, el cazador templó el arco, y la flecha salió

La Comadreja y el Gallo

Un gallo distraído cayó en las garras de una comadreja. Ésta, antes de devorarlo, queriendo tener una razón que justificara su gastronomía, le dijo: – Con tu canto estridente perturbas el sueño de los humanos. El gallo repuso: – Es una forma de servirles, que por sus obligaciones y trabajos deben madrugar. La comadreja contestó:

Las Penas y las Desdichas

En los albores de la humanidad las penas y las desdichas convivían por igual en el corazón de los hombres. Las penas acordaron un día y dijeron: – Las dichas son causa de la perdición humana. ¡Debemos expulsarlas! Y comenzaron asediando a las dichas, quienes optaron por refugiarse en lugares ignotos del firmamento. Pero un

La Araña y la Mosca

En una mañana fatídica, cierta mosca volaba de un lugar a otro en busca de comida. Al fin, se detuvo en una rama donde una araña había hecho malabares con su tela y contemplándola embobada, pensaba: – Jamás vi trabajo tan hermoso. No lo haría ni el gusano de seda más famoso. ¡Qué tersura! ¡Qué

El Asno y el Lobo

Un asno, viendo que se le acercaba un lobo feroz y que no podía escapar de él, simuló encontrarse cojo. El lobo, acercándose, le preguntó la causa de su cojera. El borrico le respondió que se le había introducido una espina en una de sus patas. Y añadió: – Señor lobo, por favor, quíteme esa

El Congreso de los Ratones

Vivían felices muchos ratoncitos en la despensa de una casa, hasta que llegó un famoso gato llamado Micifuz como huésped de ella. Aquel habilísimo cazador en tres días hizo tal estrago entre ellos, que apenas si se veía a uno que otro pericote pasearse por la despensa. Micifuz, empeñado en su cacería, se propuso exterminar

El Oso y la Colmena

Frente a una colmena que había próxima a un jardín, un oso glotón se detuvo con la intención de saborear la exquisita miel. Dijo: – ¡Cuánta miel abundante para colmar mi apetito! Y, sin más rodeos, propinó un tremendo mordisco al palacio de las abejas, dejando al descubierto el exquisito néctar. Como es de suponer,