El Cojo y el Ciego

Un cojo y un ciego llegaron, cierta vez, a la orilla de un rio que tenían que vadear. Ante esta dificultad, dijo el cojo al ciego: – Aquí hay un vado bastante bueno, pero, a decir verdad, mi única pierna no me permite cruzarlo. – Yo lo pasaría si pudiese ver –apuntó el ciego-; pero

El Lobo Disfrazado de Pastor

En un rincón de una madriguera, un lobo daba un toque final a un proyecto  largamente acariciado. Así, pues, se disfrasó de pastor y, mientras dormía el zagal, se metió entre las ovejas, relamiéndose al pensar que los carneros estaban a su disposición. Las ovejas, muy contentas, se agruparon junto al facineroso, creyendo estar más

El Zorro y el Cuervo

Había una vez un cuervo que se robó un queso y se subió a los altos de un árbol para comérselo. Pero un zorro pasaba por el lugar, vio al cuervo que tenía un gran pedazo de queso y vio la forma de quitárselo.Entonces comenzó a adularle: – Pero, ¡qué hermoso cuervo eres! ¡Entre las

El Buey y la Rana

Un buey llegó sediento a un charco donde había un grupo de ranas jóvenes. Pero, como estaba apurado, pisó y aplastó a una de ellas, y lo mató. Cuando la madre de las ranas llegó, preguntó a las otras qué había pasado con ella. Y ellas contestaron: – Está muerta. Vino una bestia enorme de

Los Animales con Peste

Hace mucho tiempo sobrevino al reino animal una espantosa peste que, poco a poco, fue diezmando a miles de bestias en bosques, valles y collados. En vista de esta alarmante situación, el león, en extremo preocupado, preguntó a un mono de barbas blancas la causa de la terrible calamidad. — Esta peste es un castigo

Fabulas de la Fontaine

Fabulas de la Fontaine es un nuevo apartado online de fábulas que presenta UnaFabulaCorta.COM. Hasta ahora hemos resaltado a las Fábulas de Esopo que, debido a su brevedad, sin duda, sigue siendo plausible para inculcar una enseñanza moral a las gentes de hoy. No obstante, dejar de lado la otra colección de fábulas de la

Martincho al Finalizar el Juicio

Martincho debió de ser un hombre realmente feo tanto es así que, en cierta ocasión, compareció ante le juez de su pueblo y, éste, antes de emitir la sentencia final, mirándole fijamente a Martincho, dijo: – ¡Miren! Señores de la sala, ¡miren! Toda la sala guardó silencio a la espera de lo que finalmente iba

El Pobre y las Abichuelas

Un hombre que acumuló riquezas cayó en extrema pobreza. En su desesperación, gemía: – ¡Ay de mi! ¡Después de ser tan rico, tener que alimentarme con estas amargas abichuelas! Con los ojos anegados por las lágrimas daba cuenta de las leguminosas, arrojando las cáscaras al suelo. Mientras seguía de camino, sintió que álguien le seguía.

Diógenes y el Calvo

Diógenes, paseando, se dió de cara con un calvo, quien le increpó: – ¡Fíjate bien por dónde caminas, viejo cegatón! El filósofo, repuso: – No tuve intención de hacerle ningún daño, disculpe, usted. Más el calvo le soltó este improperio: – ¡Quédate como eres, ciego vejete! ¿Acaso quieres darme lecciones de buenos modales? ¡A la

La Zorra y el Lobo

Una zorra tuvo la mala suerte de caer en un pozo y, al ver que se ahogaba, dio gritos pidiendo auxilio. En tan apremiante situación, un lobo que pasaba por allí se apresuró curiosamente para ver lo que acontecía. Entonces la zorra dijo: – ¡Eh, señor lobo! alárgueme una mano para salir de este peligro.

El Perro de Presa y Otros Canes

Un granjero adiestraba a un enorme perro para pelear con los osos y leones que depredaban su ganado. Llegado el día de hacer frente a las fieras, la cadena que sujetaba el mastín se arrancó y el animal salió disparado por las calles. Los perros de la vecindad, al verlo pasar como una saeta, le

El León y la Liebre

En el corazón de la floresta vivía un pacífico y risueño león que, en sus momentos de solaz, jugaba con una liebre, amiga de su confianza. Con frecuencia se contaban sus congojas. Entre cuento y cuento, la liebre preguntó: – ¿Es cierto que, cuando un gallo arma un bullicio, ustedes huyen despavoridos? El león asintió