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domingo, 23 de noviembre de 2014

El Asno y el Lobo

Un asno, viendo que se le acercaba un lobo feroz y que no podía escapar de él, simuló encontrarse cojo.

El lobo, acercándose, le preguntó la causa de su cojera. El borrico le respondió que se le había introducido una espina en una de sus patas. Y añadió:

- Señor lobo, por favor, quíteme esa espina que ya no soporto y después estaré disponible para que me devore cuando le plazca. Además será mucho mejor comerme sin una espina a padecer los mismos dolores que la espina me está causando.

El lobo, convencido por las razones del asno, mansamente se acercó y, al levantar la pata del asno, recibió una propina tal que no le quedó ni un solo diente.

Mientras el lobo padecía los dolores de la tunda recibida, el asno inteligente huyó de su presencia. Mientras tanto, el canino se lamentó:

- Bien merecido lo tengo, porque siendo carnicero, ¿por qué me metí de curandero?

Moraleja: Maña y saber para todo es menester
Publicado por: Ohslho
La Paz, 23 de Noviembre del 2014

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Congreso de los Ratones

Vivían felices muchos ratoncitos en la despensa de una casa, hasta que llegó un famoso gato llamado Micifuz como huésped de ella.

Aquel habilísimo cazador en tres días hizo tal estrago entre ellos, que apenas si se veía a uno que otro pericote pasearse por la despensa.
 

Micifuz, empeñado en su cacería, se propuso exterminar la población ratonil. Los pocos sobrevivientes se hallaban presas de terror y pasaban mil penurias para buscar alimento. Para los desventurados roedores, Micifuz era el mismísimo demonio.
 

Transcurrieron los días, y los ratones, que no podían salir ni en la quietud de la noche, vivían escondidos por miedo a los zarpazos del despiadado enemigo, que los tenía en constante zozobra.
 

No pudiendo continuar en tales angustias, un día, aprovechando que Micifuz fue a visitar a una gata monona de la vecindad, se reunieron para deliberar a fin de hallar el medio de salir de tan tremenda situación.
 

Después de varias horas de debate, sin haber llegado a conclusión alguna, se adelantó un ratoncillo y pidió ser escuchado.
 

Todos se callaron, pues querían oír la opinión del humilde pericote. Quizá fuera a proporcionarles la solución del problema...
 

— Señores congresistas —dijo el sabido pericote—, mucho se ha hablado en esta asamblea, pero nada con sentido práctico. Yo propongo que, cuanto antes, atemos al cuello del gato un cascabel y, como al andar hará tañer su colgajo, tendremos tiempo para escapar de sus garras.
 

Tan ingeniosa proposición hizo revolcarse de gusto a los asambleístas y, encontrando muy sesudo el consejo, abrazaron y felicitaron al autor de la feliz ocurrencia.

Calmado el alboroto, un viejo y bigotudo ratón, bastante marrullero, observando con malicia la propuesta, dijo gravemente:


— Todo está muy bien; pero ahora, díganme ustedes ¿quién le pone el cascabel al gato?
 

— Yo no se lo pongo; soy muy tonto —se excusó uno de ellos.
 

— Yo soy corto de vista —advirtió otro.
 

— Yo me siento muy viejo y torpe —acotó otro.
 

Y así, uno tras otro se fueron excusando. De modo que, al cabo de un momento, todos los ratoncillos retornaron a sus madrigueras. Y sin llegar a una solución definitiva, se disolvió el congreso.
 

Moraleja: "Del dicho al hecho hay mucho trecho"

Publicado por: Ohslho
La Paz, 05 de Noviembre del 2014

viernes, 31 de octubre de 2014

El Oso y la Colmena

Frente a una colmena que había próxima a un jardín, un oso glotón se detuvo con la intención de saborear la exquisita miel. Dijo:

- ¡Cuánta miel abundante para colmar mi apetito!

Y, sin más rodeos, propinó un tremendo mordisco al palacio de las abejas, dejando al descubierto el exquisito néctar.

Como es de suponer, al instante, llegaron millares de abejas que le atacaron sin piedad al atrevido. El oso, completamente picado aquí y allá, no tuvo más remedio que huir, mientras se las rascaba las picaduras hasta sangrar. 

Luego, después de recorrer un buen trecho, en su desesperación, se lamentó:

- Qué dolorosa resulta esta golosina, impropia de mi carnívora costumbre.

Moraleja: "Quien bien come y bien bebe, tarde paga lo que debe".

martes, 21 de octubre de 2014

La Falta Anonima de Martincho

En cierta ocasión, Martincho cometió una falta que no podía saldarse sino compareciendo ante el juez. De modo que, después de haber cometido la falta, esta vez decidió afrontarla a huir de la situación.

El día que se había fijado la audiencia de medidas cautelares, entró en la sala de deliberaciones y se sentó en el banquillo de los acusados. Pasó un momento, otro, y otro. Posteriormente, llegó el juez y tomó su lugar correspondiente. También, una a una, llegaron los acusadores compuesto de doce mujeres juristas.

Martincho, sintiéndose preocupado por la situación, hizo muecas con la cabeza y, al parecer, estaba resignado y ya no había forma de huir, ya que la sesión iba a comenzar en unos minutos.

Finalmente, tomó la decisión de hablar directamente con el juez al verse incapacitado de engañar a las doce del jurado. Entonces, dijo al juez:

- Señor juez, ¡Confieso! Si no pude engañar a una mujer en casa, menos podré engañar a las doce del jurado. ¡Es imposible! He cometido la falta; así que, ¡castígueme!

Moraleja: Todo marido sabe que engañar a una mujer es difícil.

Copyright: Ohslho
La Paz, 21 de Octubre del 2014

lunes, 29 de septiembre de 2014

El Labrador y el Arbol

En los campos de un labrador, vegetaba un añoso árbol que no proporcionaba beneficio alguno y que sólo servía de cobijo para gorriones y cigarras.

El labrador, considerando que aquel árbol no era sino un estorbo en las labores del agro, resolvió eliminarlo. Sin embargo, sus inquilinos: los gorriones y las cigarras, le imploraron:

- Por favor, no lo derribes el árbol. Piensa que desde sus ramas cantamos y alegramos vuestra vida y las del pueblo.

El hombre, haciendo oídos sordos, cogió el hacha y comenzó a dar unos furibundos golpes al tronco, uno tras otro, para poder derribarlo.

Pero, ¡oh prodigio! Escondido en el tronco, apareció un panal de rica miel de abejas

Desde entonces, el viejo árbol fue cuidado con más esmero ya que su existencia era sinónimo de beneficio y salud para el labrador y su familia.

Moraleja: "Si los de otros conservas, puede traerte reservas"

Publicado por: Ohslho
La Paz, 29 de Septiembre del 2014

martes, 23 de septiembre de 2014

El Leon y el Asno

Cierto día, un famélico león tuvo el capricho de cazar en compañía de un asno. Le ordenó:

- Te esconderás en la selva y rebuznarás fuerte.

Luego examinó el panorama y añadió:

- Yo me colocaré en aquel boquete de salida. Cuando los animales, asustados de tu estrépito, pretendan huir, los iré cazando uno tras otro.

La maquinación del felino surtió sus propósitos y, cuando el león se hartó de comer carne, dispuso que el borrico saliera de su escondrijo. Entonces él salió y preguntó con disimulado orgullo:

- ¿Qué tal lo hice, majestad?

El rey de la selva contestó:

- No pudiste hacer mejor. Pues yo mismo hubiera tenido espanto de no saber que eras un pobre burro.


Moraleja: "El miedo no te llega, si sabes de dónde viene"


Publicado por: Ohslho
La Paz, 23 de Septiembre del 2014

lunes, 15 de septiembre de 2014

Los Caminantes

En armoniosa compañía dos caminantes hacían su jornada y sucedió que uno de ellos encontró un bolso de dinero. Entonces el otro exclamó con alegría:

- ¡Feliz hallazgo hemos tenido!

Pero el amigo increpó con tono burlesco:

- ¿Hemos? Sólo yo soy el afortunado, porque yo lo encontré.

Debido a semejante advertencia, el otro se quedó callado y sin palabra alguna. De pronto divisaron, no muy lejos, una cuadrilla de ladrones. Entonces, uno de ellos lamentó:

- ¡Estamos perdidos, amigo!

El otro caminante contestó:

- ¿Perdidos? Tú será el único perdido, yo no; pues sólo tú, y nadie más que tú, habéis hecho el negocio.

En efecto, los ladrones le arrebataron el dinero, no sin antes propinarle una buena paliza.

"Pruebe la hiel quien comió la miel"


Publicado por: Ohslho
La Paz, 15 de Septiembre del 2014

domingo, 7 de septiembre de 2014

El Abogado y las Peras

Cierto abogado de la urbe fue invitado a los festejos de una boda que se realizaba en su pueblo natal.


Puesto en camino, el letrado encontró, al borde de la carretera, una cesta llena de peras.
 

Como era de mañana, le sobraba apetito para comer; pero, lo cercano del banquete, lo indujo a no abusar de su deseo y, dando un puntapié al cesto, lo arrojó al lodo.
 

Prosiguiendo la marcha, se encontró frente a un riachuelo que tenía que vadear; pero, tan crecido venía a causa de las lluvias, que tuvo que volverse a casa sin asistir al banquete.

A su retomo, el hambre lo apuró y, al pasar delante de las peras revueltas en el fango, no tuvo más que levantarlas, limpiarlas y comerlas.


"A buen hambre, no hay pan duro".


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La Paz, 07 de Septiembre del 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

Las Moscas

La sirvienta de una casa, por descuido, derramó una considerable cantidad de miel sobre el piso.
 

Enseguida, guiadas por su olfato, las moscas se abalanzaron sobre el dulce charco, diciendo:
 

— Aquí está la fuente de la vida.
 

Sin embargo sucedió que, al posarse sobre la miel, quedaron de patas y alas completamente pegadas al dulce sin poder volar.
 

Entonces se lamentaron juntas en su agonía, diciendo:
 

— ¡Ay, pobres de nosotras que por mísera golosina encontramos la muerte!
 

Así, aunque parezca exagerado, miles de moscas murieron en el fango de aquel dulce charco.
 

"Más vale prevenir que morir entre lamentos"


Publicado por: Ohslho
La Paz, 29 de Agosto del 2014

viernes, 22 de agosto de 2014

El Poder de las Fábulas

El famoso Demades, gran orador griego de la antigüedad, se encontraba en una asamblea de atenienses, que no prestaban atención a su discurso.
 

Entonces, Demades habló en estos términos:
 

— Un día caminaba Ceres acompañada de una golondrina y una anguila.
 

Los concurrentes callaron y escucharon al maestro, que continuó así:
 

— Juntas llegaron a la orilla de un río: mientras la anguila lo cruzaba a nado, la golondrina volaba.
 

Demades de inmediato prosiguió su prédica interrumpida. Al concluir, le preguntaron:
 

— ¿Y Ceres? ¿Qué hizo Ceres?
 

Ceres —respondió en tono grave— se quedó en la orilla esperando que le prestaran atención.

Moraleja: Quien no atiende, no aprende.

Publicado por: Ohslho
La Paz, 22 de Agosto del 2014

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