El Perro de Presa y Otros Canes

Un granjero adiestraba a un enorme perro para pelear con los osos y leones que depredaban su ganado. Llegado el día de hacer frente a las fieras, la cadena que sujetaba el mastín se arrancó y el animal salió disparado por las calles. Los perros de la vecindad, al verlo pasar como una saeta, le

El León y la Liebre

En el corazón de la floresta vivía un pacífico y risueño león que, en sus momentos de solaz, jugaba con una liebre, amiga de su confianza. Con frecuencia se contaban sus congojas. Entre cuento y cuento, la liebre preguntó: – ¿Es cierto que, cuando un gallo arma un bullicio, ustedes huyen despavoridos? El león asintió

Zeus y el Zorro

Desde el momento de su creación, el zorro fue dotado de astucia y habilidad. Zeus, al considerar esas cualidades, dijo: – Este zorro será un excelente administrador y lo haré rey de los animales. Para probar la innata estirpe del taimado, el amo del Olimpo hizo caer cerca del nuevo monarca un escarabajo. El zorro

El Asno y la Lengua Dura

Un asno caminaba por áridos cerros bajo los sofocantes rayos del Sol. A pocos pasos se encontró con una mata de tunas. Un zorro, que deambulaba por el mismo lugar, se le aproximó, entablándose la siguiente conversación: – A fe mía, buscas comida –inició el zorro. – Y tú, ¿no haces lo mismo? Creo que

El Adivino

Cerca de la ciudad de Delfos vivía un hombre cuya fama de adivino se había extendido por la comarca. – Una hermosa doncella aspira a ser tu consorte y la fortuna te sonreirá gratamente –decía a unos. – Hay gente que codicia tus bienes. Debes tener cuidado –decía a otros. En eso, alguien se le

La Corneja y el Cuervo

Según la creencia de antaño se dice que el cuervo es un ave que anuncia la buena ventura o la desgracia de los viajeros. Una corneja celosa, conocedora de aquellos atributos particulares, pensó: – ¿Qué de particular tiene el cuervo para que para merecer tanta atención de los hombres? Yo también podría predecir el futuro

La Perra de Parto

Una perra preñada, no teniendo dónde alumbrar a sus críos, suplicó a una compañera: —  Mira el estado en que me encuentro… Por favor, déjame ocupar su alcoba. La compañera contestó: — Es tuya mi casa, hasta cuando lo necesites. Pasado unos días, la dueña fue a visitarle diciendo: — Vengo por la vivienda. Yo

Los Conejos

Un hombre vivía dedicado a la caza de conejos. Una mañana, de espléndido sol, se dirigió al bosque para iniciar otro día de labor. Dijo para sí: – Por aquí suelen aparecer los conejos. Me ocultaré en espera de que se asomen. Se movieron las matas, el cazador templó el arco, y la flecha salió

La Comadreja y el Gallo

Un gallo distraído cayó en las garras de una comadreja. Ésta, antes de devorarlo, queriendo tener una razón que justificara su gastronomía, le dijo: – Con tu canto estridente perturbas el sueño de los humanos. El gallo repuso: – Es una forma de servirles, que por sus obligaciones y trabajos deben madrugar. La comadreja contestó:

Las Penas y las Desdichas

En los albores de la humanidad las penas y las desdichas convivían por igual en el corazón de los hombres. Las penas acordaron un día y dijeron: – Las dichas son causa de la perdición humana. ¡Debemos expulsarlas! Y comenzaron asediando a las dichas, quienes optaron por refugiarse en lugares ignotos del firmamento. Pero un

La Araña y la Mosca

En una mañana fatídica, cierta mosca volaba de un lugar a otro en busca de comida. Al fin, se detuvo en una rama donde una araña había hecho malabares con su tela y contemplándola embobada, pensaba: – Jamás vi trabajo tan hermoso. No lo haría ni el gusano de seda más famoso. ¡Qué tersura! ¡Qué

El Asno y el Lobo

Un asno, viendo que se le acercaba un lobo feroz y que no podía escapar de él, simuló encontrarse cojo. El lobo, acercándose, le preguntó la causa de su cojera. El borrico le respondió que se le había introducido una espina en una de sus patas. Y añadió: – Señor lobo, por favor, quíteme esa

El Congreso de los Ratones

Vivían felices muchos ratoncitos en la despensa de una casa, hasta que llegó un famoso gato llamado Micifuz como huésped de ella. Aquel habilísimo cazador en tres días hizo tal estrago entre ellos, que apenas si se veía a uno que otro pericote pasearse por la despensa. Micifuz, empeñado en su cacería, se propuso exterminar

El Oso y la Colmena

Frente a una colmena que había próxima a un jardín, un oso glotón se detuvo con la intención de saborear la exquisita miel. Dijo: – ¡Cuánta miel abundante para colmar mi apetito! Y, sin más rodeos, propinó un tremendo mordisco al palacio de las abejas, dejando al descubierto el exquisito néctar. Como es de suponer,

La Falta Anonima de Martincho

En cierta ocasión, Martincho cometió una falta que no podía saldarse sino compareciendo ante el juez. De modo que, después de haber cometido la falta, esta vez decidió afrontarla a huir de la situación. El día que se había fijado la audiencia de medidas cautelares, entró en la sala de deliberaciones y se sentó en

El Labrador y el Arbol

En los campos de un labrador, vegetaba un añoso árbol que no proporcionaba beneficio alguno y que sólo servía de cobijo para gorriones y cigarras. El labrador, considerando que aquel árbol no era sino un estorbo en las labores del agro, resolvió eliminarlo. Sin embargo, sus inquilinos: los gorriones y las cigarras, le imploraron: –

El Leon y el Asno

Cierto día, un famélico león tuvo el capricho de cazar en compañía de un asno. Le ordenó: – Te esconderás en la selva y rebuznarás fuerte. Luego examinó el panorama y añadió: – Yo me colocaré en aquel boquete de salida. Cuando los animales, asustados de tu estrépito, pretendan huir, los iré cazando uno tras

Los Caminantes

En armoniosa compañía dos caminantes hacían su jornada y sucedió que uno de ellos encontró un bolso de dinero. Entonces el otro exclamó con alegría: – ¡Feliz hallazgo hemos tenido! Pero el amigo increpó con tono burlesco: – ¿Hemos? Sólo yo soy el afortunado, porque yo lo encontré. Debido a semejante advertencia, el otro se

El Abogado y las Peras

Cierto abogado de la urbe fue invitado a los festejos de una boda que se realizaba en su pueblo natal. Puesto en camino, el letrado encontró, al borde de la carretera, una cesta llena de peras. Como era de mañana, le sobraba apetito para comer; pero, lo cercano del banquete, lo indujo a no abusar

Las Moscas

La sirvienta de una casa, por descuido, derramó una considerable cantidad de miel sobre el piso. Enseguida, guiadas por su olfato, las moscas se abalanzaron sobre el dulce charco, diciendo: — Aquí está la fuente de la vida. Sin embargo sucedió que, al posarse sobre la miel, quedaron de patas y alas completamente pegadas al