Un hombre y un león viajaban juntos, alabándose y elogiándose a sí mismos, hablando de su fuerza, sus habilidades, y sus dotes de efectividad.
Al final de la travesía encontraron con una estatua de piedra que reflejaba a un hombre estrangulando a un león. Entonces el hombre dijo:
- ¿Ya ves que los hombres son más poderosos que vosotros?
El felino contestó:
- Tienes razón. Pero si los leones fuésemos escultores, ¡verías también a los tuyos bajo nuestras garras!
Luego concluyó el rey de la selva:
- Amigo, ¡cada cual ve las cosas desde su propio punto de vista!
Todo tiene el color del cristal con que se mira.
















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