Diógenes y el Calvo

Diógenes, paseando, se dió de cara con un calvo, quien le increpó:

– ¡Fíjate bien por dónde caminas, viejo cegatón!

diogenes y el calvoEl filósofo, repuso:

– No tuve intención de hacerle ningún daño, disculpe, usted.

Más el calvo le soltó este improperio:

– ¡Quédate como eres, ciego vejete! ¿Acaso quieres darme lecciones de buenos modales? ¡A la porra, guiñapo humano!

Diógenes, sin inmutarse, le contestó:

– No es mi costumbre recurrir al insulto para repeler otro insulto… ¡Que los dioses no lo permitan! Pero sí debo elogiar a tus cabellos que abandonaron a tiempo esa cabeza hueca. ¡Que Dios te ampare!

Moraleja: Quien al prójimo ofende, su propio daño pretende.

Autor: Esopo
Publicado en: La Paz, 06 de Mayo del 2015

Deja un comentario

Simple Share Buttons