El Adivino

Cerca de la ciudad de Delfos vivía un hombre cuya fama de adivino se había extendido por la comarca.

el adivino– Una hermosa doncella aspira a ser tu consorte y la fortuna te sonreirá gratamente –decía a unos.

– Hay gente que codicia tus bienes. Debes tener cuidado –decía a otros.

En eso, alguien se le acercó y le dijo: –Los ladrones han entrado en tu casa y se llevaron cuanto tenías.

El adivino corrió gimiendo hacia su casa. En el trayecto, unos hombres, informados del suceso, le preguntaron:

– ¿Será posible que por adivinar la suerte de los demás hayas desechado la tuya?

Así, hay gentes en el mundo que pretenden dar consejo, descuidando sus propios negocios.

Moraleja: “Consejo no me conviene de quien para sí no lo tiene”.

Publicado por: Ohslho
La Paz, 24 de marzo del 2015

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