El Anciano Martincho

Martincho a la edad de 90 años y su esposa Emilia, que tenía 85, se presentaron en el juzgado para pedir el divorcio.
 
El juez no podía creer lo que estaba ocurriendo. Les dijo:
 
– ¿A su edad? Pueden fallecer en cualquier momento. ¿Qué están pidiendo? ¿Qué van a hacer dovorciados? ¿Cuánto tiempo llevan casados?
Martincho contestó:
– Al menos sesencta años, puede que sea algo más. No recuerdo bien.
 
El juez les dijo:
 
– No puedo creer que hayan vivido sesenta años casados y, ahora, al final de la vida, ¿quieren divorciarse? ¿por qué han esperado tanto?
 
El anciano Martincho dijo:
 
– ¡Hemos tenido que esperar a que todos nuestros hijos mueran! Ahora es el momento exacto para ser libres y disfrutar de la vida. ¿No le parece?
Si quieres ser libre y disfrutar de la vida, no esperes mucho tiempo. Sé libre, ahora; disfruta de la vida, ahora. ¡No esperes volverte rancio para ser libre y feliz!
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