El Asno Salvaje y el Doméstico

Un asno salvaje, que buscaba alimento por las lomas, divisó a otro doméstico, que comía a boca llena en la prisión de un potrero.
Entonces, aproximándose, le habló así:
– Colega, se te ve reluciente y alegre. Tienes abundante comida y disfrutas de una regalada vida.
El otro repuso:
– Así es. De estar bien alimentado no me quejo, pero me cuesta mucho la pitanza.
Apenas acababan de platicar, apareció el amo y, látigo en mano, le condujo a la cabaña.
Después de poco apareció aquel asno doméstico cargado de un pesado bulto en el lomo y detrás suyo el arriero.
Entonces el salvaje le dijo:
– Si ese es el precio de tu buena vida, no tengo por qué envidiar tu suerte. Prefiero ser libre y no esclavo por un poco de alfalfa.
‘Es mejor amar la libertad con sencillez que esclavitud con riqueza’
La Paz, 16 de Octubre del 2012
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