El Asno y el Lobo

Un asno, viendo que se le acercaba un lobo feroz y que no podía escapar de él, simuló encontrarse cojo.

El lobo, acercándose, le preguntó la causa de su cojera. El borrico le respondió que se le había introducido una espina en una de sus patas. Y añadió:

– Señor lobo, por favor, quíteme esa espina que ya no soporto y después estaré disponible para que me devore cuando le plazca. Además será mucho mejor comerme sin una espina a padecer los mismos dolores que la espina me está causando.

El lobo, convencido por las razones del asno, mansamente se acercó y, al levantar la pata del asno, recibió una propina tal que no le quedó ni un solo diente.

Mientras el lobo padecía los dolores de la tunda recibida, el asno inteligente huyó de su presencia. Mientras tanto, el canino se lamentó:

– Bien merecido lo tengo, porque siendo carnicero, ¿por qué me metí de curandero?

Moraleja: Maña y saber para todo es menester

Publicado por: Ohslho
La Paz, 23 de Noviembre del 2014
Simple Share Buttons