El Borracho Martincho

Martincho se había emborrachado a como de lugar. Y, al fín, logró subirse a un bus repleto de gente, entre ellos, muchas mujeres.
El muy descarado borrachín, comenzó a toquetear a las mujeres sin ningún escrúpulo. Algunas comprendieron la situación de aquel hombre y no dijeron nada. Se hacían a un lado y ya, toda parecía estar en control.

Sin embargo, el embriagado siguió su curso hasta dar con los pechos de una joven y hermosa muchacha. Comenzó a tocarla con mucha delicadeza, pero la joven reaccionó diciendo:

– ¿Señor, no puede poner sus manos en otro lugar?

Y, Martincho, sintiéndose sugerido, contestó:

– ¡No me tiene… No me tiente, señorita!
 
“En una sociedad reprimida, solo hay posibilidad de ser auténtico cuando se está verdaderamente dopado o no está en sus cabales”.
 
Ohslho
La Paz, 29 de Abril del 2013
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