El Capitán Martincho

Un día, un general se encontró con el capitán Martincho que siempre estaba borracho y lo cogió del brazo. Aunque borracho, el capitán solía ser muy buena persona. De hecho el general dijo:
 
– Eres un buen hombre y te aprecio, y todos te aman; sin embargo estás desperdiciando tu vida y tus condiciones. 
El capitán preguntó haciendo unas muecas llenas de chispa:
– ¿Qué te hace pensar así mi general?
El general contestó:
Pues, si dejas de emborracharte pronto llegarás a coronel; te doy mi palabra.
 
Martincho, que estaba un tanto sorprendido, sonrió, y contestó:
 
– No vale la pena, porque cuando estoy borracho, soy el general. De modo que no vale la pena. ¡Si estoy sobrio me volveré apenas coronel, y mientras estoy borracho siempre soy el general!
Las cosas se han complicado tanto que, en muchos casos, sólo estando borracho es posible alcanzarlos. Y buscar el camino más fácil parece ser connatural al ser humano. Pero, tú, ten el valor de sufrir y atravesar fuegos para alcanzar la madurez.
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