El Consejo de Martincho

Martincho tenía un amigo muy tímido, pero que amaba locamente a una mujer. Finalmente logró persuadirla de que, por lo menos, fuera amable con él.
 
Un día Martincho le preguntó una y otra vez: 

– ¿Cómo van tus amores?

El amigo contestó:

– Estuve a punto de lograrlo. Lo había logrado tanto que la había persuadido para que se desnudara completamente, pero ella no accedió a más. Luego, preguntó:

– ¿Qué crees que debería haber hecho?
Matincho aconsejó:
– Deberías haber llorado.
No pudiendo dar crédito al consejo de Martincho, el amigo replicó:
– ¿Llorado?
Y complementó el consejero:
– ¿Qué otra cosa pudiste haber hecho?
A menos que seas capaz de llorar profundamente, no podrás disfrutar de los encantos de la risa.

 

Ohslho
La Paz, 18 de Septiembre del 2012
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