El Jilguero Tímido

Cierta vez había un jilguero tímido que, a la insinuación de otros pajarillos, siempre respondía:
 
– Jamás cantare para ser objeto de burla.
 
Un perico le dijo:
 
– No temas, jilguerito. Canta y verás que nadie se reirá.
 
Luego acotó una cotorra:
 
– Una vez te oí cantar en el bosque y tus gorjeos me embelesaron, ¿por qué no cantas ahora?
 
Acto seguido, llegó un ruiseñor y esparció un torrente de arpegios. Pero al notar la apatía del jilguero, preguntó:
 
– ¿Por qué no me acompañas jilguerito?
 
La avecilla, toda ella avergonzada, confesó sus temores y el ruiseñor contestó:
 
– Cantes bien o mal, el asunto es tuyo. Si no cantas ni para ti mismo, no eres jilguero ni eres nada.

 

“Quien no dice lo que quiere, llega a viejo y tonto muere”.
La Paz, 19 de Noviembre del 2012
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