El Labrador y la Nuez

Un labrador se sentó debajo de un  robusto nogal, después de haberse cansado removido la tierra durante todo el día.

Desde la refrescante sombra del nogal, miraba agradecido la tierra labrada y cómo ella premiaba su sacrificada labor. Contemplaba satisfecho las enormes sandías y los fraganciosos melones esparcidos por próvido suelo. Luego se dijo:

– ¿Por qué la providencia puso las pequeñas nueces en tan elevado sitio? ¡Cuánto mejor hubiera sido que las sandías y los melones pendiesen de las ramas en vez de las nueces!
 
En ese momento, cayó del nogal una nuez sobre sus narices. Y el hombre exclamó:
– ¡Pardiez! ¿Qué hubiera sido de mí, si en vez de la nuez cayese sobre mis narices un enorme melocotón?
La Existencia ha puesto a cada cosa en su lugar. Aceptarla es sabiduría y negarla es necedad.
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