El León Enamorado

Un león, prendado de la hija de un labriego, solicitó a la doncella en matrimonio.

El campesino, no pudiendo resolverse en dar su hija a fiera tan temida, ni negársela tampoco, en razón del temor que le inspiraba, ideó la siguiente estratagema:

—Te creo muy digno de ser el futuro esposo de mi hija —le dijo—, y gustoso te la concederé, pero con dos condiciones: que te arranques los dientes y te cortes las uñas, porque esas puntas asustan a mi hija.

Como el león estaba perdidamente enamorado, aceptó las duras condiciones.

Pero el labriego, lleno de desprecio hacia la fiera, al verla ya sin dientes y sin garras, la puso de patitas en la calle dándole soberano puntapié.

No pierdas tus dones, por vanas bendiciones.

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