El Lobo y el Murciélago

Volando de rama en rama un murciélago adormitado fue a caer sobre un lobo dormido. Éste, despertando al instante, lo cogió y al punto intentó devorarlo.
 
Entonces, el murciélago clamó por su libertad.
 
Y el lobo dijo:
 
– Te dejaré libre, pero con la condición de que me digas por qué los murciélagos son tan alegres y retozones. En cambio, yo siempre me fastidio.
 
El murciélago replicó:
 
– Me asustas sobremanera. Por favor, déjame volar a mi cueva y te lo explicaré al punto.
 
Accediendo a la petición, el lobo lo dejó libre y el murciélago le increpó:
 
– Te fastidias, compadre, porque eres malo y tu crueldad seca tu corazón. En cambio, nos ves alegres porque jamás intentamos dañar al prójimo.

 

“La alegría es la fragancia de las personas que no hacen daño a nadie”.
La Paz, 19 de Septiembre del 2013
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