El Lobo y la Sigüeña

A cierto lobo glotó se le atravesó un hueso en la garganta. Viéndose en peligro de morir, por asfixia, suplicó a una sigüeña que se lo estrajese. Le dijo:
 
– Tú que tienes un pico tan largo, ¿puedes extraerme este este hueso que me ahoga? Hazlo por favor, que yo sabré recompensarte.
 
Compadecida ante los ruegos del lobo, la sigüeña le estrajo el hueso con suma habilidad y luego pidió la recompensa que el canino le había prometido. Pero el lobo contestó:
 
– ¡Cuán necia eres! Después que tu cabeza estuvo a mercer de mis caninos, ¿aún me pides una recompesa más considerable que el de dejarte libre?

 

“Del bien que has hecho, no trates de sacar provecho”.

 

La Paz, 28 de Febrero del 2014
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