El Oso y la Colmena

Frente a una colmena que había próxima a un jardín, un oso glotón se detuvo con la intención de saborear la exquisita miel. Dijo:

– ¡Cuánta miel abundante para colmar mi apetito!

Y, sin más rodeos, propinó un tremendo mordisco al palacio de las abejas, dejando al descubierto el exquisito néctar.

Como es de suponer, al instante, llegaron millares de abejas que le atacaron sin piedad al atrevido. El oso, completamente picado aquí y allá, no tuvo más remedio que huir, mientras se las rascaba las picaduras hasta sangrar. 

Luego, después de recorrer un buen trecho, en su desesperación, se lamentó:

– Qué dolorosa resulta esta golosina, impropia de mi carnívora costumbre.

Moraleja:Quien bien come y bien bebe, tarde paga lo que debe“.

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