El Perro y su Imagen

Cierto día un perro tuvo la fortuna de encontrar un grande y sabroso hueso. Y apoderándose de él, exclamó:
– ¡Qué regalo tan precioso! Lo llevaré a casa y allí lo comeré como mejor me parezca.
Y se fue caminando.
En el camino halló un arroyuelo de aguas cristalinas que reflejaban su propia imagen. Él se detuvo y vio ingenuamente a otro perro con un sabroso hueso en sus fauces. 
Viendo que el hueso era tan atractivo, abrió el hocico y se zambulló de inmediato para arrebatar el hueso al otro perro. Pero al sumergirse al fondo de las aguas no halló rival alguno a quien arrebatar, menos el hueso apetitoso que había visto.
Entonces se dio cuenta que su apetito le había pasado una mala jugada, la pérdida de su propia presa. Desencantado y con hambre se retiró del lugar.
Más vale pájaro en mano que cientos volando.
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