El Toro y el Ratón

Un ratoncillo muy travieso mordisqueaba a un corpulento toro que descansaba sobre la hierba. El toro, al darse cuenta del asunto, exclamó:

– ¡Oh! ¡Qué fastidioso animalucho! -Decía batiendo la cola para librarse de los dientecillos del roedor.

El fastidioso ratón se escondía del toro para no dejarse ver. En cuanto el cuadrúpedo se clamaba el roedor volvía con mayor ímpetu.

El toro, impotente ante el atrevimiento ratonil, bramaba con furor, mientras el ratoncillo se burlaba diciendo:

– Vanos son tus propósitos de venganza, pues aunque Natura de dotó de buen cuerpo y fuerza, jamás podrás hacerme daño alguno.

Entonces el toro se levantó y, sin saber qué hacer, se quedó tristemente perplejo. Mientras tanto, el diminuto ratoncillo le susurró:

– Los grandes no siempre son los más fuertes ya que hay pequeños que son más fuertes que los grandes.

“La grandeza y la fuerza no son absolutos sino relativos”.

Publicado por: Ohslho
La Paz, 20 de Mayo del 2014
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