La Advertencia de Martincho

Martincho y su esposa, Emilia, habían sido invitados a una gran fiesta bailable. Tanto él como ella se prepararon para el baile. En medio de tanto ajetreo, Emilia preguntó a su marido:
– Cariño, ¿qué tal me veo con este vestido rojo?
Naturalmente, él contestó:
– Te ves guapa y sexy, mi amor.
Ella siguió:
– ¿Y con esta otra?
Él aprobó:
– Con esa te ves como una ejecutiva.
Entonces ella prefirió ir a la fiesta guapa y sexy. Luego entre preguntas, aprobaciones, reprobaciones, arreglos y demás, ultimaron los preparativos llegando a lucir los mejores trajes para la fiesta bailable. Cogieron el coche y se dirigieron al local. Y, antes de entrar a la casa de fiesta, Martincho advirtió a su bella esposa:
– Cariño, de esta puerta hacia adentro somos solteros; yo no soy tu esposo y tú no eres mi esposa. La fiesta será beneficiosa solo si tú y yo disfrutemos como solteros. En otro caso, no valdrá la pena ni siquiera participar de ella. ¿Verdad, cariño?
Ella asintió:
– Sí, Martincho, tienes toda la razón.
Y entraron a la fiesta.
Para recibir los beneficios de una fiesta bailable, es necesario dejar todo asunto de estar casados
Ohslho
La Paz, 02 de Octubre del 2012
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