La Liebre y el León

Cierta vez, un león vio a una liebre completamente dormida y cuando quiso cazarla, avistó pasar cerca de él a un ciervo y le entró una ambición.

Entonces, al ver que el cervatillo le ofrecía mayor volumen de carne, abandonó a la liebre y corrió en persecución del ciervo.

En ese mismo instante, la liebre, despertada por el bullicio, huyo del lugar sin dejar rastro alguno.
 
Mientras tanto, el león, cansado de perseguir al ciervo volvió tras la liebre que ya había huido y procurado su propia salvación de las fauses del felino.
 
Tras haber hecho escapar a la liebre, el león se dijo:
 
– Merecido lo tengo, por haber abandonado una presa segura a cambio de otro más grande. Fui ambicioso, y me quedé sin nada que mitigue mi hambre. ¡Que esta experiencia me sirva de lección!
“Quien mucho abarca poco aprieta”

 

La Paz, 11 de Septiembre del 2013
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