La Liebre y la Zorra

Una liebre pasaba por las orilla de una estancia y se encontró con una zorra. Entonces le dijo:
 
– ¿Podrías decirme por qué te dicen la astuta? ¿Es acaso por las muchas ganancias que obtienes de tus apuestas de carrera?
 
La zorra contestó:
 
– Pues te digo con mucho gusto si me acompañas a mi modestísima casa y, de paso, cenamos juntas.
 
La ingenua liebre aceptó la invitación; más, en la casa de la embustera no había otra comida que la misma liebre. Entonces, ésta, completamente resignada, dijo:
 
– Ahora sé, para mi desgracia, por qué te dicen astuta. No es de las ganancias sino de los embustes.
 
Y la raposa complementó:
 
– ¡Si no fuera por mi astucia, amiga mía, el hambre me aniquilaría!
‘Si no quieres ser la víctima, no aceptes la invitación de los embusteros’
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