La Perra de Parto

Una perra preñada, no teniendo dónde alumbrar a sus críos, suplicó a una compañera:

—  Mira el estado en que me encuentro… Por favor, déjame ocupar su alcoba.

La compañera contestó:

— Es tuya mi casa, hasta cuando lo necesites.

Pasado unos días, la dueña fue a visitarle diciendo:

— Vengo por la vivienda. Yo creo que ya no la necesitas.

La otra contestó:

— ¡Ay, amiga! Dame un tiempecito más, hasta que mis cachorros puedan valerse por sí mismo. ¡Sé buena conmigo!

Entonces ella aceptó el ruego y le dejó quedarse. Después del plazo establecido, la dueña solicitó su perrera. Más, la huésped, mostrando los colmillos junto con los suyos, se apertrechó y dijo:

— ¡Ni muerta me sacarás de aquí! ¡Me quedaré hasta cuando me dé la gana! 

Moraleja: ‘Por la puerta del confiado se cuela el bribón y taimado’.

 

Publicado por: Ohslho
La Paz, 26 de febrero del 2015
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