Las Lágrimas del Rico

Un grupo de mujeres plañideras, a quienes se les había pagado, lloraban a moco tendido la muerte de una de las hijas de un acaudalado padre.
 
La otra hija, sorprendida, se acercó a su madre y le preguntó:
 
– Madre mía, ¿cómo nosotras que sufrimos la desgracia en carne propia, apenas si lloramos? Mirá cómo esas lloronas, que nunca conocieron a la difunta, se deshacen en lastimeros llantos.
 
La madre contestó:
 
– No te extrañes, hija mia: esas mujeres no lloran lágrimas, sino dinero. No olvides que las monedas son las lágrimas del rico.
“Con el dinero se convierte a sanos en sufrientes”

 

Autor: Esopo
La Paz, 25 de Enero del 2014
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