Las Penas y las Desdichas

En los albores de la humanidad las penas y las desdichas convivían por igual en el corazón de los hombres.

Las penas acordaron un día y dijeron:

Las dichas son causa de la perdición humana. ¡Debemos expulsarlas!

Y comenzaron asediando a las dichas, quienes optaron por refugiarse en lugares ignotos del firmamento. Pero un día se cansaron y dijeron:

– Vayamos al cielo y pidamos a Zeus un consejo a cerca de nuestro comportamiento respecto a las envidias de las penas.

Así, Zeus les aconsejó:

– No vayan en grupo. En adelante, irán una tras otra, de una en una.

Por este motivo, las penas que viven en la Tierra, asedian constantemente a los hombres; mientras que las dichas se presentan de tiempo en tiempo, pues deben bajar de cielo.

Moraleja: La alegria bajó del cielo; la tristeza sube del suelo

Publicado por: Ohslho Shree
La Paz, 13 de enero del 2015
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