Los Deseos Opuestos

Un hombre, que tenía dos hijas, casó a una de ellas con un hotelero y, a la otra, con un alfarero. 
Pasado un tiempo, fue a visitar a la esposa del hotelero y le preguntó sobre su salud, así como del estado en que se encontraban sus negocios. 
Ella contestó: 
– Todo va de maravilla; sin embargo, sólo anhelo del cielo una lluvia copiosa para regar mis legumbres. 
Luego, el padre fue a visitar a la desposada con el alfarero y la interrogó, asimismo, sobre su situación. La preguntada contestó que era feliz. 
– Con todo -agregó-, deseo que el tiempo continúe claro y que el sol, resplandeciente como hasta hoy, seque las vasijas de mi marido. 
Entonces dijo el padre:
– Si una solicita tiempo malo y, la otra, tiempo bueno ¿cómo se las verá el cielo para hacer milagro tal?
“Haz siempre lo que te corresponde hacer para no esperar milagros”
La Paz, 08 de Junio del 2013 
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