Los Viajeros y la Ostra

Dos viajeros que pasaban por la orilla del mar en horas de marea baja, vieron una hermosa ostra.
– Esa ostra es mía -dijo el más viejo tratando de posesionarse del molusco. 
 
El otro replicó:
 
– No; la ostra es mía -gritó el más joven-.
 
Así se inició una agria discusión entre los dos y, cuando casi se iban a las manos, apareció un tercer viajero, a quien acudieron para zanjar el pleito.
 
El improvisado juez sacó, con aire de grandeza, una navaja; partió el hallazgo por la mitad, y argumentó:
 
– Los dos tienen razón. Toma tú, que eres el más viejo, la concha de arriba; y tú la de abajo.
 
Y, guardando la perla que había caído en su mano, añadió: 
 
– Este molusco, causante de la pelea, paga las costas.
“Donde hay dos litigando, viene un tercero y se lleva el tesoro”.

 

La Paz, 23 de Diciembre del 2013
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