Martincho y su Esposa

Emilia, la esposa de Martincho, dijo a su marido:
– Cariño, ¿me amas con todo tu corazón y toda tu alma?
El hombre contestó:
– ¡Uhhuh, un montón!
Ella siguió preguntando:
– ¿Piensas que soy la mujer más bella del mundo y que no tengo parangón?
Él dijo:
– Por su puesto.
Ella insistió:
– ¿Piensas que mis labios son como los pétalos de una rosa, mis ojos límpidas piscinas, mi pelo como la seda?
Martincho se limitó a afirmar:
– Sí, cariño.
Emilia concluyó:
– ¡Esposo mío, dices cosas tan bonitas!
La autoafirmación del Ego depende de la aprobación de otros. No caigas en su trampa. ¡Estate despierto!
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