El Viento y el Sol

Cierta vez, el viento y el sol estaban apostando para saber cuál de los dos era más fuerte.    Justo, en ese momento, apareció un hombre a los largo del camino. Entonces el viento dijo al sol:   – ¿Ves aquel hombre con su capa? Quien logre quitársela será el vencedor.   El viento probó

Cómo Conoció Martincho a su Esposa

Martincho y sus amigos estaban reunidos en un bar, charlando acaloradamente. Esta vez hablaban de cómo habían conocidos a sus esposas. Uno de ellos dijo: – Yo la conocí en un Shopcenter, buscando ropa de última generación. Ahí es donde le solté un piropo y le recomendé una solera de color exótico. Ella aprobó la

La Zorra y la Uvas

Doña Sonia, señora muy considerada en la comarca, cultivaba en un huerto una frondosa y hermosa parra, cuyos racimos, grandes y maduros, despertaban el apetito de quienes, al pasar, los contemplaban.   Una zorra hambrienta, después de caminar mucho tiempo buscando algo con qué saciar su voraz apetito, pasó casualmente por el huerto, Y, claro

La Serpiente, la Comadreja y los Ratones

La serpiente y la comadreja, que son enemigas juradas, prefieren a los ratones como predilecto bocado. En el interior de una vieja casona, a la cual habían acudido en pos de pericotes, se encontraron las enemigas trabándose en mortal contienda. En tal circunstancia un ratón, sacando las narices de su escondite, gritó a los suyos:

El Depositario Infiel

Antes de emprender un viaje, un comerciante entregó a su vecino una caja de barritas de oro y plata. A su retorno, el viajero solicitó la devolución de su tesoro. El vecino contestó: – Amigo, no podré complacerte. Los ratones comieron el joyero y su contenido. El comerciante, fingiendo dar crédito a sus excusas, escondió

La Familia Topo y el Lirón

Muy cerca de la guarida de un lirón vivía una familia de topos. Un día un topito llamó a la puerta de éste, diciendo:   – Buenos días señor lirón. Dice mi mamá que le preste un kilo de harina para preparar una torta.   El lirón accedió de mala gana a la petición del

El Perrito Curioso

Érase un perrito muy curioso y preocupado por las cosas que interesaban a su amo. Cierta vez, el perrito escuchó ruidos extraños que llamaron su atención. Sigilosamente fue al lugar de sus sospechas y descubrió a varios ratones dándose un gran festín. Y pensó para sí: – A mí no me vienen con vivezas. Al

La Lámpara y el Alumno

Cierta noche, un estudiante se preparaba para realizar sus tareas. Decía él, mientras tenía la lámpara en sus manos: – Llenaré de aceite mi lámpara y la encenderé para iniciar mis tareas. La lámpara brilló en la oscuridad con clarísima luz y, plena de orgullo, dijo al muchacho: – Observa cómo irradia mi luz, más

El Leñador y el Bosque

Un leñador, talando los árboles del bosque, no daba descanso a sus brazos. Después de tanto bregar con los ellos, al fin, se rompió el mango de su hacha. Entonces todo el bosque exclamó:   – ¡Oh, dioses, por fin habrá paz y tranquilidad en mi mundo!   Pero transcurrieron unos días y el hombre,

El Jilguero Tímido

Cierta vez había un jilguero tímido que, a la insinuación de otros pajarillos, siempre respondía:   – Jamás cantare para ser objeto de burla.   Un perico le dijo:   – No temas, jilguerito. Canta y verás que nadie se reirá.   Luego acotó una cotorra:   – Una vez te oí cantar en el

El Acusado Martincho

Tres hombres fueron conducidos ante el juez para recibir su sentencia. El Juez preguntó al primero:  – ¿Reconoce, usted, los cargos por las cuales se le acusa El acusado respondió: – No, señor juez, porque fue una calumnia y una acusación desconocida la que me trajo hasta aquí. El Juez no tuvo nada que decir,

El Borracho y su Mujer

Un borracho derrochaba su salud, inteligencia y fortuna, visitando continuamente una y otra cantina.   Un día de tantos, al volver a casa, después de haberse embebido demasiado, perdió el juicio.   Su mujer, colmada la paciencia, metió al borrachito en un ataúd. Al despertar, viendo los candelabros y demás decoraciones funerales, el tipo creyó

Las Dos Amiguitas

En unas tierras lejanas habían dos avestruces que se hicieron tan amigas que no podían vivir una sin la otra. De repente un nubarrón negro atentó contra aquella amistad tan estrecha de ambas.  Una de ellas dijo a la otra:   – Hoy jugaremos a lo que yo quiera.   La otra replicó:   –

El Asno Salvaje y el Doméstico

Un asno salvaje, que buscaba alimento por las lomas, divisó a otro doméstico, que comía a boca llena en la prisión de un potrero. Entonces, aproximándose, le habló así: – Colega, se te ve reluciente y alegre. Tienes abundante comida y disfrutas de una regalada vida. El otro repuso: – Así es. De estar bien

La Amante de Martincho

Un largo y tendido comadreo de mujeres se llevaba a cabo en el Restaurant de la esquina de la plaza principal del pueblo. Entre ellas estaba también la amante de Martincho, que era una mujer de aspecto poco atractiva.  Llegó un día en que el hombre estaba ciegamente enamorado de ella. Y sucedió que la

El Oso y el León

Amenazados por el hambre un oso y un león acordaron cazar un cervatillo que asomaba la cabeza por el verde follaje. Una vez obtenido el cervatillo y, antes del festín, cada cual empezó a reclamar su derecho generando así una contienda feroz sobre quién tenía más preferencia sobre la presa. Una zorra que merodeaba por

La Advertencia de Martincho

Martincho y su esposa, Emilia, habían sido invitados a una gran fiesta bailable. Tanto él como ella se prepararon para el baile. En medio de tanto ajetreo, Emilia preguntó a su marido: – Cariño, ¿qué tal me veo con este vestido rojo? Naturalmente, él contestó: – Te ves guapa y sexy, mi amor. Ella siguió:

El Águila y el Escarabajo

Una liebre, perseguida por un águila, se refugió en la cueva de un escarabajo. Ella sollozó suplicando:   – ¡Por favor, señor escarabajo, protégeme!   El escarabajo, acudiendo a su sabida hospitalidad, acogió a la liebre y, en nombre de Júpiter, rogó al águila para que le perdonase a la indefensa.   Pero el águila,

La Lecherita

Cierto día una lecherita caminaba canturreando alegremente rumbo al mercado, llevando consigo un cántaro de leche. La chica iba feliz pues, en su imaginación, veía muchas cosas hermosas en su propio futuro.   Mientras caminaba, solía decirse a sí: como la leche que llevo es de buena calidad me pagarán muy bien por ella. Así

La Liebre y la Zorra

Una liebre pasaba por las orilla de una estancia y se encontró con una zorra. Entonces le dijo:   – ¿Podrías decirme por qué te dicen la astuta? ¿Es acaso por las muchas ganancias que obtienes de tus apuestas de carrera?   La zorra contestó:   – Pues te digo con mucho gusto si me

El Consejo de Martincho

Martincho tenía un amigo muy tímido, pero que amaba locamente a una mujer. Finalmente logró persuadirla de que, por lo menos, fuera amable con él.   Un día Martincho le preguntó una y otra vez:  – ¿Cómo van tus amores? El amigo contestó: – Estuve a punto de lograrlo. Lo había logrado tanto que la

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