Las Ranas Pidiendo Rey

Unas ranas vivían muy felices en sus lagunas. De pronto se les antojó pedir a Júpiter, con grandes voces, que les enviase un rey para que refrene todo el vigor posible de sus licenciosas costumbres. Júpiter sonrió benévolo al oír tal pretensión y lanzó al agua una gran viga para satisfacerlas. Ellas, oyendo el estruendo

El Asno Vestido con Piel de León

Cierta vez un asno se paseaba muy cerca de una casa campestre donde, el cazador, había puesto a secar el cuero de un león.  El jumento, al pasar por el lugar, pensó para sí y decidió disfrazarse con él, y pasearse en medio de otros animales de la pradera.   Los demás animales, al verlo,

El Ciego

Un ciego tenía el don de reconocer al tacto a cuanto animal se le acercaba. Tal era su destreza que aún podía decir a qué especie pertenecía.   Cierto día, sus amigos le presentaron un zorrito para probar su virtud. Acto seguido, el ciego palpó al animal y, vacilando un poco, dijo al fin:  

Las Gallinas Gordas y las Flacas

En una granja vivían muchas gallinas: unas eran bien gordas y cebadas, y otras, en cambio, flacas y desmedradas. Las gallinas gordas, orgullosas de su buena presencia, se burlaron de las flacas, llamándolas esqueléticas, muertas de hambre, fantoches emplumados, etc. El amo, habiendo llegado las fiestas de fin de año, bajó al gallinero y eligió

El Taxista Martincho

El afortunado Martincho salió de un bar con una chica guapa a darse una vuelta en su viejo Ford. Salieron a una carretera rural, detuvo el auto y se volvió a la muchacha con un acercamiento bastante sugerente. Entonces la muchacha aclaró, quitándoselo de encima: – ¡Un momento! En realidad soy prostituta, y mi tarifa

El perro del Hortelano

Un hortelano tenía un gran perro para guardar sus cultivos. El perro era tan bravo que jamás ladrón alguno se atrevió a escalar el cerco de sus sembradíos.   El amo, cuidados de su perro guardián, lo alimentaba lo mejor que podía y el animal, para demostrar su gratitud, redoblaba el cuidado de sus campos.

El Anciano Martincho

Martincho a la edad de 90 años y su esposa Emilia, que tenía 85, se presentaron en el juzgado para pedir el divorcio.   El juez no podía creer lo que estaba ocurriendo. Les dijo:   – ¿A su edad? Pueden fallecer en cualquier momento. ¿Qué están pidiendo? ¿Qué van a hacer dovorciados? ¿Cuánto tiempo

El Lobo y el Caballo

Un lobo pasaba por un sembradío de cebada pero, como él es carnívoro, siguió su camino.    Después de un rato encontró a un caballo y le condujo al sembradío de cebada que había hallado. Mientras le conducía al caballo, decía:   – Amigo, a mi también me gusta la cebada pero prefiero más escuchar

El León y la Cabra

Un león hambriento, viendo que no le era fácil acceder a los riscos en que pastaba la cabra, fue acercándose poco a poco.   Pronto se dio cuenta de que sería imposible llegar hasta la cabrita y, entonces, dirigióle frases muy cariñosas, le invitó a pastar junto a él en la fresca y aromática hierba

El Dentista Martincho

Una joven hermosa fue donde el dentista Martincho, para hacerse un chequeo general de sus dientes.  El Doctor, después de haberla examinado, determinó tomar una acción inmediata. Y dijo: – Señorita Shannon: ¡Me temo que voy a tenerle que extraerle las muelas del juicio! Ella suspiró: – ¡Dios mío! ¡Preferiría quedarme embarazada! Entonces dijo el

La Viuda y su Oveja

Una viuda tenía una oveja. Llegado el tiempo de la trasquila, osando tomar ella misma su lana, sin recurrir a un especialista, la trasquiló. Pero usó la herramienta de la trasquila tal mal que terminó hiriendo a la pobre oveja. La victima sangró y sintió mucho dolor. Y no aguantando más, reclamó a su ama:

Los Ríos y el Mar

Los ríos al sentirse salados se quejaron ante el mar diciéndole: -¿Por qué nos haces esa mala jugada? Nosotros te entregamos agua dulce y tú los conviertes en saladas, imposibles de beber. El mar, dándose cuenta de que querían echarle la culpa del asunto, se limitó a decir: – Por favor, dejen de darme agua

Los Dos Perros

Un hombre tenía dos perros, uno para la caza y otro para que cuide su casa. Cuando salía de caza iba con el cazador y, si el perro lograba cazar, el amo solía regalarle una buena presa al perro que cuidaba su casa. Un día, el perro cazador, descontento con la actitud de su amo,

El Asno Inteligente

Al pastar en un pastizal, un asno divisó acercarse hacia él un lobo feroz. Entonces empezó a planear como poder escapar del lugar. Así que le vino la idea de engañar al canino y comenzó a caminar cojeando y fingiendo un gran dolor. Mientras tanto su contrincante se encontraba vigilándole desde unos matorrales. El lobo

Las Ranas y el Pantano

En un bello pantano vivían dos ranitas, pero llegó pronto el otoño y se secó.  Así que decidieron abandonarlo para buscar otro pozo de agua.  Peregrinaron buen trecho y al fin encontraron un pozo profundo, lleno de agua.  Una de ellas dijo a la otra: – Amiga, saltemos juntas a este pozo. La otra replicó:

El León y el Toro

Hubo un león que pensó capturar a un toro corpulento y fuerte. Planeó una gran astucia para hacerse con el herbívoro.   El felino dijo al toro:   – He cazado un carnero y me gustaría compartir contigo en un gran banquete, dijo con la intención de atacarlo, cuanto ya esté sentado a la mesa.

El Oso, el Leon y el Zorro

El oso y el león se encontraron detrás del mismo cervatillo y lo cogieron. Como ambos jalaban la presa de un lado para otro, tuvieron la idea de entrar en combate para que uno de ellos se quede con el cervatillo. Entonces comenzaron a pelear pero, al cabo de una rato, ninguno quería ceder. Mientras

El Zorro y el Labrador

Había un hombre que odiaba a un zorro porque le ocasionaba algunos daños frecuentemente.   Después de intentarlo mucho, pudo al fin cogerla, y buscando vengarse de ella, le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego.   Pero un dios llevó al zorro a los campos que cultivaba aquel

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