Zeus y las Encinas

Érase un bosque de añosas encinas preferidas por la hacha de los hombres, que diariamente las derribaban una tras otra.

Al verse abatidas sin desmayo, resolvieron hacer llegar sus quejas a Zeus. Y así le dijeron:

– Señor, no debiste traernos a este mundo, pues, más que los demás árboles, nos hallamos expuestas a la voracidad d elas hachas. hasta las aves canoras nos abandonan por temor a morir.

Zeus movió la cabeza y se pronunció:

– Los motivos de vuestras quejas están en ustedes mismas, pues ¿quién les dijo que proveyeran mangos para las hachas de los hombres? Además tienen la madera que más prefieren los carpinterior y agricultores.

Moraleja: Quejarse del destino es un feo desatino.

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